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¿Qué pasó en el Foro Mundial de Productores de Café?

Artículo de Oscar Gutiérrez Reyes, Director Ejecutivo Nacional Dignidad Agropecuaria Colombiana, Pereira, julio 18 de 2019

Tomamos la decisión y fuimos -gracias al esfuerzo de muchos integrantes de Dignidad Cafetera, familiares y amigos de la causa cafetera- al II Foro Mundial de Productores de Café realizado en Campinas, Brasil. Fuimos a proponer y sustentar la necesidad de crear una organización de Países Productores de Café en el entendido que, sin una fuerza de diversas nacionalidades se hace imposible defender -de la mejor manera- los intereses de las más de 25 millones de familias que derivan su sustento del café, en las naciones que lo producen.

Sin embargo, una cosa es lo que uno piensa y cree y otra lo que piensan y resuelven quienes organizaron el II Foro. Queremos explicar lo que pasó en el evento y el comportamiento de las diversas organizaciones en el mismo.

Empecemos por señalar que el Foro es continuación del realizado en Medellín. En las conclusiones del I Foro expresadas en la declaración final se planteó: “Trabajar de manera corresponsable con todos los agentes de la cadena global del café y con el apoyo de la OIC, en la elaboración de un Plan de Acción que deberá partir de la problemática que enfrentan las caficulturas de las diversas regiones del mundo, a saber: Bajísimos niveles del precio al productor y excesiva volatilidad, quedando la mayor fracción del valor de la cadena en los eslabones siguientes”. Igualmente, se acordó que: “Se elaborará un estudio con una entidad independiente que analice el comportamiento de los precios del café en los últimos 40 años, el comportamiento de los costos de producción en este mismo período, y la correlación entre los dos. El estudio analizará si las cotizaciones internacionales del café, tanto de la bolsa de Nueva York como la de Londres, reflejan la realidad del mercado físico, y presente alternativas de solución a las problemáticas planteadas en el Foro”.

En este II Foro, el señor Jeffrey D. Sachs -a quién se pagó una importante suma de dinero-, presentó el estudio y en las conclusiones señaló que para corregir las graves situaciones que padecen los caficultores del mundo, lo que debería hacerse era un fondo con recursos de las multinacionales, los gobiernos y donantes internacionales. La verdad es que pedirle a quienes están esquilmando a los productores que son las multinacionales -que los salven- es, por lo menos, pretender volver a los caficultores y sus organizaciones en “limosneros de corbata”. Pero eso será lo único que no serán las organizaciones dignas, que respetan a los productores y exigen, precios justos de verdad, remunerativos y estables.

La estadística presentada por el profesor Sachs es clara en señalar que la capacidad económica de los pequeños caficultores, por los precios a los que les pagan su producto, los tiene al borde de la ruina. En su alocución afirmó que habrá de buscarse elementos que les permitan sobrevivir ya que están al borde de desaparecer.

En Dignidad Cafetera no sabemos qué tan próximos a desaparecer estén los pequeños productores de café ya que, su capacidad para auto-explotarse ellos y sus familias es inmensa. De lo que si estamos seguros es de que si se quiere tener una caficultura mundial que sea sostenible económica, social y ambientalmente se requieren precios de compra, por parte de las multinacionales, que reconozcan los costos de producción, la renta de la tierra, las prestaciones sociales de los productores y sus trabajadores y una adecuada tasa de ganancia que les permita atender no solo sus necesidades, sino la vinculación a los avances agronómicos y técnicos que demanda el cultivo.

Eso no se logrará con las propuestas de Jeffrey D. Sachs que más que una solución es un paliativo para amortiguar la profunda crisis -no solo de los pequeños productores- sino de la caficultura mundial.

La propuesta presentada por Dignidad Agropecuaria y Cafetera y por otras organizaciones de productores de varios países asistentes al foro es sencilla. Debe constituirse una organización de países productores de café que, haciendo uso de los mecanismos propios de un cartel, promueva un nuevo orden en el mercado mundial del grano, maneje los inventarios y la oferta de manera tal que las multinacionales se vean obligadas a reconocer precios que reflejen las realidades del costo de producir café, en sus diversas calidades y variedades.

En la declaración que repartió Dignidad Agropecuaria y Cafetera en el II Foro, se lee: “Mientras en julio de 1989, pocos meses antes del rompimiento del Pacto de Cuotas de la OIC, con el precio interno de una carga de café, una medida igual a 125 libras, se podían pagar 60 días laborales, o se compraban 1.250 kilos de fertilizantes o 300 galones de combustible ACPM o 75 kilos de carne de primera clase. Para marzo de 2019, después de tres décadas, con lo que recibe un caficultor por esa misma cantidad de producto, se pueden pagar tan solo 22 días laborales, o se compran apenas 437 kilos de fertilizante, o 75 galones de ACPM o 38 kilos de carne de primera. Esa es la realidad en la pérdida de ingreso de los caficultores colombianos, reducida a la tercera parte o menos. Está demostrado para dónde han corrido los beneficios y para dónde los costos luego de 30 años de libre comercio cafetero, agregando que lo sucedido en Colombia cobija los casos de la mayoría de los demás países productores”.

Señala también dicha declaración: “lo que debe hacerse, por las naciones cafetaleras, es crear un nuevo mecanismo global de fijación de precios donde se ejerza control sobre la oferta de manera tal que se pueda obtener, en una franja de precios pactada, ingresos que sean justos, dignos, estables y remunerativos para los caficultores del mundo y para lo cual se requiere conformar el respectivo instrumento organizativo donde los protagonistas deben ser los respectivos gobiernos de los países productores de café que actúen con firmeza y consecuencia”. Sin esa fuerza económica se hace imposible establecer relaciones que involucren beneficio reciproco entre los integrantes de la cadena”.

Finalmente, la declaración añade: “Deseamos que distribuidores y comercializadores al igual que industriales, importadores y exportadores ganen en el negocio cafetero. Pero, eso debe darse, con base en ingresos que beneficien a los propietarios y también a los trabajadores que hacen posible que el café esté en las tazas de los consumidores”.

En las mesas del trabajo del segundo Foro se aprobó que: “La creación de la Organización de Países Productores de Café (OCAFE), debe ser aspecto central en la reunión de los presidentes de las naciones productoras que se realizará en las Naciones Unidas en el próximo mes de septiembre. Los objetivos de la (OCAFE) deben ser, entre otros:

  1. Involucrar a los países productores para que constituyan fondos encaminados al manejo de la oferta mundial del grano y que garanticen un precio mínimo de exportación o fijando una franja de precios mínimos.
  2. Una política común de control de la oferta -de los países productores- al mercado mundial.
  3. Marketing especializado para del promover el consumo mundial de Café.
  4. Creación y manejo de mecanismos de trazabilidad que eviten la llegada al mercado de cafés de baja calidad, mediante la certificación de sellos nacionales.
  5. Promoción de la innovación, investigación y transferencia de conocimientos técnicos y científicos que fortalezcan el consumo y la calidad de los cafés nacionales en los mercados mundiales”.

 

Sin embargo, en las conclusiones del II foro lo que aparece es que “el Comité del Foro Mundial de Productores de Café FMPC avance en la creación de una entidad jurídica que planee y ejecute las estrategias de esta declaración” lo que no recoge lo acordado y aprobado en las mesas de trabajo del evento.

Con esas claridades y con el conocimiento que adquirimos y las relaciones que forjamos con organizaciones de varios países tenemos el convencimiento que, aunque no se logró el objetivo -por la posición timorata de quienes manejaron el Foro para enfrentar a las multinacionales y presionar a los gobiernos para constituir la OCAFE, lo cierto es que la audiencia crece, el debate aumenta y la denuncia del comportamiento de las multinacionales goza, cada día, de mayor respaldo.

La tarea encomendada se hizo y la decisión de continuarla está tomada. Lo que pasó en Campinas, Brasil, servirá para alumbrar nuevas luchas que se habrán de dar.

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