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Le toca al agro, le toca a Colombia

Juan Felipe Supelano, septiembre 29 de 2017

Agricultores y ganaderos colombianos tomaron la decisión de emprender una nueva jornada de movilización el próximo 12 de octubre tras la grave situación en la que estos gobiernos han sumido al sector: costos altos, precios bajos e importaciones desbordadas. Las quejas ante esta situación no son propias de un sector ¡son reclamos de la producción agropecuaria del país! Ganaderos, porcicultores, cacaoteros, productores de maíz, empresarios y jornaleros, campesinos e indígenas, y en general, colombianos, estamos sufriendo las consecuencias de la quiebra del aparato productivo nacional, pues cada vez nos veremos sometidos a comprar alimentos estadounidenses con un dólar a 3.000 pesos. Véase el caso del arroz, el cerdo y el maíz, alimentos de la cotidianidad colombiana.

El actual drama que vive el sector arrocero es consecuencia del oligopolio en la industria molinera, eslabón de la cadena productiva que compra el arroz y fija el precio de compra sin regulación alguna. En la actualidad, bajo el fenómeno de la sobre oferta de arroz que hay en el país, la carga de 125 kilos que se pagaba entre 125.000 y 140.000 pesos al productor, hoy se está comprando en 100.000 pesos e incluso menos. Si bien esta sobreoferta se puede explicar por el aumento en las hectáreas sembradas del grano en Colombia, un factor clave son los efectos del TLC con Estados Unidos: de 2012 a 2016 las importaciones de arroz han pasado de 118.912 toneladas a 259.261 toneladas, de las cuales la participación estadounidense aumentó de 92.977 a 123.576 toneladas.

Para los porcicultores el resultado de la política económica de los últimos 25 años, y en especial, los efectos del TLC con Estados Unidos, dejan como resultado un aumento del 80.251% en las importaciones porcinas. En 1990 el país importó 61 toneladas de porcino mientras que en el 2016 se importaron 48.953 toneladas. Además de la inundación del mercado local con porcino extranjero, resulta alarmante el papel dominante que ha logrado consolidar Estados Unidos dentro de este mercado colombiano, pues sus productos representan 8.5 de cada 10 kilos de carne de cerdo comprados en el exterior. Este panorama refleja la situación en la Región Caribe, pues según estimaciones de los mismos importadores, 1 de cada 2 kilos de carne de cerdo consumidos allí provienen del exterior.

El caso de los productores de maíz no es alentador. 25 años de libre comercio y 6 de TLC con Estados Unidos han traído un aumento del 10.006% en las importaciones de maíz amarillo. Veamos: en 1994 Colombia importó 42.916 toneladas, mientras que en 2016, importó 4.294.310, de los cuales, 99.9% es originario de la potencia del norte. La importancia del maíz radica en que es un alimento básico dentro de la dieta de un colombiano, y además, es fuente de subproductos como endulzantes, textiles o concentrados para animales.

Lo que han hecho con Colombia es arrebatarle la capacidad de autoabastecer las necesidades de sus hijos, le apostaron en contra del desarrollo de la industria y del agro nacional, reemplazaron el trabajo nacional por el extranjero, separaron su suerte personal de la suerte de la Nación ¡Si a ellos les va bien a nosotros nos va mal! A ocho meses de la primera vuelta de la contienda electoral por la Presidencia de la República, los ciudadanos son los llamados a centrar el debate sobre el desastre de país que nos han dejado Santos y todos sus antecesores. El debate de hoy es: o siguen los mismos con las mismas o cambiamos nosotros a quienes gobiernan por personas que en realidad atiendan las necesidades de nosotros los colombianos.

Nos toca a todos.

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