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La pequeña y mediana porcicultura nacional en el TLC Colombia-Estados Unidos: costos altos, exigencias altas y precios bajos.

Juan Supelano, Bogotá 19 de Mayo.

@juansupelano

El 15 de mayo se cumplen 5 años de la firma del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y Estados Unidos y los resultado para el país en general son lamentables: 10,6 millones de toneladas de alimentos comprados en el exterior, de las que el 58% provienen de Estados Unidos, arrojando como resultado que el 28% de los alimentos consumidos por los colombianos son de origen extranjero. Ante este panorama se enfrentan la inmensa mayoría de productores de un sinfín de cultivos y sectores pecuarios, entre ellos los porcicultores.

En términos generales, la porcicultura en el mundo no se puede comprender sino se tiene en cuenta el papel de Estados Unidos, el segundo país productor de carne de cerdo después de China, con 10.509 millones de toneladas métricas (The Statistics Portal., 2013). Sin embargo, la importancia de este sector insignia para la economía agropecuaria y la política exterior estadounidense se devela al analizar su papel en el comercio internacional.

La Federación Estadounidense de Exportación de Carne reconoce a su país como el exportador de carne de cerdo más grande del mundo. De acuerdo con las expectativas trazadas por la misma, el objetivo es “dominar el mercado mundial de porcino en los próximos 10 años.” (U.S. Meat Export Federation) El objetivo ya fue trazado y las acciones para alcanzarlo están en marcha. Para 2016 la FAO y la OCDE1 estiman que 1 de cada 3.4 libras comercializadas a nivel mundial provendrán de Estados Unidos, hecho que representaría un 30% del total de las exportaciones de porcino.(U.S. Meat Export Federation).

La porcicultura nacional se enfrenta ante un presente y un futuro adverso impuesto por los gobiernos neoliberales que desde César Gaviria hasta Juan Manuel Santos, han optado por comprar en el extranjero los alimentos que los productores colombianos saben producir, reemplazando de esta forma el trabajo nacional por el trabajo extranjero. Resulta difícil plantear el número de empleos porcícolas en riesgo de perderse, pues a la fecha, en Colombia no se ha desarrollado la caracterización seria del sector que permita establecer el número de unidades productivas, su georreferenciación y el número de empleos que esta actividad genera.

Tras la apertura económica de Gaviria en 1991, el país pasó de importar 61,2 toneladas de productos y subproductos porcinos en 1990 a importar 47.578 toneladas en el 2015. Es decir, en 25 años el aumento de las importaciones de productos y subproductos derivados del cerdo ha sido de 77.641%. Ahora, tomando como referencia el 2012, año en el que se firmó el TLC con EE.UU y en el que se importaron 27.053,4 toneladas de derivados del cerdo, las importaciones aumentaron 75% entre 2012 y 2015. Lo anterior, en términos prácticos significa que de cada 100 kilogramos de cerdo consumidos, 15 son extranjeros y 9,5 provenientes de Estados Unidos, pues las importaciones desde ese país representan el 63,5% del total de las importaciones porcinas.

La crisis de la porcicultura no solo se debe a la inundación del mercado nacional con productos de origen extranjero, sino a la alta dependencia del país con EE.UU para alimentar a los animales con productos balanceados. La alimentación animal es determinante en la porcicultura, pues representa entre el 70 y el 80% los costos de producción, es un requisito para el registro ante el ICA y es determinante en la calidad del producto y en el precio pagado al productor. En la actualidad, en Colombia solo se producen 1.192.322 toneladas de maíz mientras que se importan 4.700.260, de las que el 68% provienen de Estados Unidos. Como en la porcicultura, en el maíz este país tiene una posición dominante en el mercado internacional, pues de 1011,07 millones de toneladas estimadas para la cosecha 2016/2017, EE.UU produciría 366.539.000 toneladas, es decir, el 36,25%.

Además, al hablar en términos sanitarios, a los porcicultores colombianos se les ha exigido, mediante la Resolución ICA 2640, que para formalizarse y para poder participar en el mercado internacional, tienen que cumplir altos estándares de calidad como adecuaciones a la infraestructura de las fincas, alimentar a los animales con alimentos balanceados y realizar el sacrificio en plantas de beneficio autorizados por el INVIMA. Parámetros que en la crisis que vive el sector por los altos costos de producción, los bajos precios pagados al productor, el cierre sistemático de los mataderos municipales y el abandono del Estado; hoy son inalcanzables. A los productores se les pide que lleguen al quinto piso, mientras el Estado patea la escalera.

A los porcicultores, productores agropecuarios, estudiantes, intelectuales, empresarios y a los colombianos en general nos compete la tarea histórica de abanderar la defensa de la soberanía y seguridad alimentaria, de la producción y el empleo nacional. Por tanto, invito a todos los sectores de la sociedad a hacer parte de la tarea del Referendo por el Agro Nacional, pues como los hechos demuestran, hoy la cuestión es entre la nación y las potencias mundiales y sus transnacionales.

1 Food and Agriculture Organisation y Organización Económica para la Cooperación y el Desarrollo por sus siglas en Inglés.

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