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El Informe del Gerente de FNC al Congreso 2020*

El Informe del Gerente de FNC al Congreso 2020

Presentó Roberto Vélez, Gerente General, informe de gestión al 88 Congreso de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC). Con una presunción, enmarca su informe en un comentario que, a más de exagerado, nada tiene que ver con su gestión y mucho menos con la realidad: “Cuando el mundo parecía detenerse por la pandemia los cafeteros lo hicimos girar”. Miremos unos aspectos que deben analizarse para ver qué tan acertado es en su presunción, no porque los temas tratados no sean importantes sino porque hay tres verdaderamente relevantes y sobre ellos queremos hacer el énfasis de nuestra mirada. La situación internacional del café, la producción nacional y los costos y la rentabilidad del café y el papel de la FNC en la pandemia.

I

Sobre el primer asunto es importante señalar que el gerente, en su informe, desconoce la realidad de lo que va a suceder o, por lo menos podría suceder, en el mercado mundial con el café de Brasil que, en el año cafetero 2020/2021 perderá o puede perder participación porque -contrario a lo que afirma el gerente- antes que aumentar, la producción de café arábigo de Brasil caerá, o puede caer, en 15 millones de sacos. Es extraño que de este asunto nada se diga pero, es de conocimiento universal que la ACB-SINCAL* ha señalado, en Carta a la Ministra de Agricultura de Brasil, Sra. Tereza Cristina Correa da Costa Dias que: “En un marco de normalidad climática y debido a la bianualidad natural del parque cafetero de arábica, se esperaría que Brasil cosechará en 2021 similar a la cosecha de 2019, es decir, 34 millones de sacos, pero nos atrevemos a correr el riesgo de decir que la cosecha 2021/2022 puede no llegar a 20 millones de sacos, menos del 40% de lo esperado” y agregan la razón de su afirmación: “tenga en cuenta que hasta ahora las lluvias siguen siendo pocas e irregulares en las regiones mencionadas, incluso si el clima no se normaliza inmediatamente, también puede traer pérdidas para las cosechas después de 2021”. La carta está fechada el 6 de noviembre de 2020 y fue difundida profusamente.

 

¿Cuál es la razón para no informar al Congreso Cafetero de esta situación? ¿La ignora el Gerente y la Federación? Eso no está claro. Lo que sí esta claro es que hay denuncias sobre la manipulación, por parte de la Organización Internacional del Café (OIC), de las cifras de los inventarios de café en las naciones consumidoras y que esa manipulación beneficia a los monopolios que controlan el mercado mundial e imponen precios miserables a las naciones productoras. En una defensa -como la que hace el gobierno nacional y la FNC- de la fórmula para definir el precio interno del grano, tomando como base el precio a que se cotiza a diario, en el mercado C en la bolsa de Nueva York, la prima o diferencial por calidad (UGQ) y el precio del dólar en el mercado nacional, ¿Cómo no hablar de este asunto? O, como aseverar que: “para el año cafetero 2020/21, la firma LMC proyecta un alza en la producción mundial para alcanzar 173,3 millones de sacos, de nuevo influida por el ciclo de producción de Brasil, que subiría a 68 millones de sacos, la más alta de su historia”. Y, concluye el gerente con la siguiente afirmación: “Así las cosas, se proyecta un tercer año consecutivo con superávit mundial, es decir, un excedente de 10 millones de sacos”.

Si las predicciones sobre la caída de la producción de arábiga en Brasil son ciertas, y creemos que lo son, ¿no deberían los países productores buscar, desde ya, mejores precios para su grano? Y preguntamos, además, ¿A qué precio se harán las compras en el mercado de futuros para 2021? ¿Qué relación o mensaje envía o tiene el informe del Gerente General con el mercado? ¿Cuál será la relación de la Federación, a través de las cooperativas, con el mercado de futuros en 2021? ¿Se repetirá la situación del año 2020? Y hacemos dos consideraciones. ¿No debería ser diferente la fórmula, para definir el precio interno? Y ¿no debería ser el precio internacional del café, un precio equitativo para los productores del grano? ¿Podemos seguir sosteniendo esta relación en la que los monopolios regalan mendrugos mientras obligan a los productores a entregar casi todo su trabajo?

De esto, no se habló en el Congreso Cafetero. ¿Será posible alguna respuesta?

II

Sobre la producción de café nacional debe señalarse que el balance de cargas de café pergamino seco, cps, producidas en el año está lejos de la meta anunciada por el gerente general en la sesión de instalación del 83 Congreso Cafetero cuando sostenía que el país debería llegar a 20 millones de sacos en 2020. La realidad, sin embargo, es otra. La cifra sigue siendo, casi la misma de hace cinco años. Poco más de 14 millones de sacos y no solamente con tendencia a la baja más que al alza, sino con un agravante. Se entrega el mercado nacional de pasillas a los cafés de pésima calidad que se importan, principalmente de Honduras, Ecuador y Perú y que ponen en riesgo la calidad del café colombiano.

En 2015/2016 las importaciones fueron de 200 mil sacos, en 2018/2019 un millón de sacos y en 2019/2020, 900 mil sacos. En cinco años se multiplicaron, las importaciones de cafés basura por cinco. En carta enviada al Gobierno Nacional-Ministerio de Agricultura y a los delegados al 88 Congreso de la FNC lo expusimos así: “Esas importaciones abaratan los subproductos en el mercado interno y aunque se sostiene que, la exportación de pasillas nos beneficia, lo cierto es que la malla usada, la 14 y las calidades de humedad y grano defectuoso, contempladas en la Resolución 02 de 2016, nos dice que se está jugando con la calidad del grano colombiano. Lo que se crea con el ‘Café Excelso Colombiano’ es la posibilidad de que estén triangulando cafés de pésima calidad, importados con precios muy por debajo de los nuestros y los estén usando para mezclarlos con los cafés colombianos, de buena calidad que, con la tolerancia anotada, pone en riesgo, no solo la llamada prima de calidad sino el carácter especial que tiene nuestro café en los mercados del mundo”.

Con la tolerancia permitida del 5% en las exportaciones de Café Excelso Colombiano, deben estar haciendo fructíferos negocios aquellos que importan cafés basura, y otros, o esos mismos, que lo mezclan para exportarlo. Es sabido que los cafés certificados equivalen ya a tan solo el 50% de los cafés que se tranzan en el mercado internacional.

Un aspecto señalado aquí y, de gran preocupación y, entre muchos, de indignación, es el papel que pusieron a jugar a la fábrica de café liofilizado que paso de hacer café procesado cien por ciento colombiano a servir de maquila de cafés importados. Y, aunque el informe del Gerente no precisa el comportamiento de los cafés maquilados en este año, son conocidas las denuncias hechas en diferentes medios de comunicación. El Gerente se limita a señalar las utilidades del ejercicio para el Fondo Nacional del Café.

En el tema de producción hay otro aspecto que merece atención. Dice el informe del Gerente que la productividad por hectárea fue de 19.5 sacos o sea menos que en 2019 que fue de 20.5 por hectárea. En renovación de cafetales también la merma es significativa. En 2019 el programa comprometió recursos nacionales para 38.937 caficultores por más de $27 mil millones para renovar 23.445 hectáreas. En 2020, a noviembre 10, los recursos asignados para 21.667 caficultores alcanzaron alrededor de $7.420 millones para renovar, escasamente, 9.115 hectáreas. La renovación de cafetales y la productividad fueron menores, pero aumentó lo cosechado. De 13.9 millones de sacos en 2019 a 14.1 en 2020. 200 mil sacos más. Ambos asuntos atañen directamente a la FNC. El valor de la cosecha fue mayor en parte por el aumento en la producción, pero, sobre todo, el mayor valor es por la depreciación del peso y el mejor precio internacional que no depende, estrictamente, de la FNC.

III

Hay una sana y, a veces álgida discusión, entre gobierno y productores de café sobre los costos de producción y la rentabilidad de la producción cafetera nacional. Se dice que un precio de venta del grano, entre enero y septiembre de 2020, de 1’050.000 por carga de 125 kg de café pergamino seco (cps) promedio, es un gran precio. Se afirma que los costos de producción están entre 800 mil y 850 mil pesos la carga, lo que le deja al productor utilidades promedio del 20% de su inversión. Si se hacen las cuentas con las cifras del gobierno nacional, seguramente dirán que tienen rentabilidades del 30%. Pero la realidad es diferente. Las cuentas no incluyen el mayor valor pagado en esta cosecha por la atención que se hizo a la pandemia ni, al igual que en otros años, al costo de la inversión en el valor de la tierra, capital que no se incluye a la hora de sacar la rentabilidad. En el caso del gobierno, tampoco incluye en los costos de producción del campesinado cafetero, el costo de la mano de obra de él y su familia. Menos aún, calculan las bajas producciones que tienen miles de ellos en las pequeñísimas áreas de que disponen.

Aunque la inmensa mayoría de la cosecha está recolectada, hay un factor al que debe prestarse atención y es la rápida revaluación del peso que en escasos 25 días se ha revaluado 200 pesos. Falta ver a donde va a caer y a que precio interno nos llevará este factor que vuelve a ser preocupación para los caficultores que van a empezar a coger su cosecha. Esperemos que la revaluación del peso no ponga la carga por debajo de un millón; precio que, como ya vimos, tampoco es la panacea para el productor.

También debe señalarse que Dignidad Cafetera y Dignidad Agropecuaria advirtieron que era urgente precisar medidas de bioseguridad y sanidad para enfrentar la pandemia del Covid-19. El balance de la FNC señala que tan solo el 3,25 de los municipios terminaron afectados, pero no hay cifras sobre cuántos kilos se dejaron de recoger por la pandemia. Sin embargo, las quejas se expresaron en varias regiones. Por fortuna, las advertencias y las campañas realizadas para que se atendiera este problema benefició a los productores y a las regiones cafeteras así no se haya logrado que la FNC y el gobierno nacional destinaran los recursos económicos para atender integralmente la pandemia en las poblaciones y en las fincas. El Covid-19 sigue estando presente y las medidas de protección a los caficultores, deben continuar.

Oscar Gutiérrez Reyes

Director Ejecutivo Nacional

Dignidad Agropecuaria Colombiana

Manizales, diciembre 10 de 2020

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