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Carta abierta a los presidentes de los países productores de café

Dignidad Cafetera y Dignidad Agropecuaria Colombiana, Associação dos Cafeicultores do Brasil, Asociación de Grupos Asociativos Cafeteros de Colombia, septiembre 1 de 2019

El próximo 25 de septiembre, durante la Asamblea General de las Naciones Unidas se llevará a cabo la reunión “Acciones conjuntas para enfrentar la crisis del precio internacional del café que permita su producción sostenible”.

Empecemos pidiendo que Dios los ilumine y bendiga esta reunión, puesto que el destino de veinticinco (25) millones de familias será afectado por sus decisiones.

En 1983, la Organización Internacional del Café, OIC, integrada por los países consumidores y por los países productores tomó la decisión de fijar un precio internacional del grano de entre US$1,20 y US$1,40 la libra. Se recogían los costos de producción y una adecuada tasa de ganancia. Seis años después, ante la adopción de las políticas de libre mercado, los precios cayeron hasta US$0,50 la libra. De ahí en adelante, salvo muy cortos periodos, los ingresos de los caficultores han estado por debajo de sus costos de producción y bastante lejanos de ser remunerativos. A precios constantes, la libra debería estar entre US$3,17 y US$3,70. Hoy se negocia, en la bolsa de Nueva York, a precios por debajo de un (1) dólar/libra.

El modelo actual de negocio está basado en precios para los productores, determinados por la cotización internacional del café en bolsas en las que predomina la especulación, haciendo que los precios sean artificiales; lo anterior porque grandes especuladores venden millones de sacos de café sin producir un solo grano creando un suministro artificial lo que hace que el modelo sea, de antemano, imperfecto y viciado.

Esta realidad tiene graves implicaciones en las naciones productoras. Millones de familias padecen hambre y miseria; pulula el trabajo infantil; quiebran -por los bajos precios- millares de empresarios, y poblaciones enteras que derivan del café el sustento principal, sufren graves crisis económicas y sociales. Mendicidad, prostitución, ladronismo, conflictos familiares, narcotráfico y violencia de bandas criminales, crecen por doquier. Centenares de familias venden sus predios y se ven obligados a emigrar hacia Estados Unidos y la Unión Europea. Son conocidas las dolorosas historias de centenares de miles de centroamericanos obligados a expatriarse. Esta situación se ha tornado insoportable para millones de caficultores.

Hace un año, el presidente de Honduras, en la Asamblea General de Naciones Unidas señaló: “Los productores de café están recibiendo un precio por debajo de sus costos lo que los lleva a la pobreza extrema”, recientemente el Doctor Víctor Villalobos, titular de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de México (Sader) propuso: “a los países integrantes de la Cumbre de Tuxtla crear una instancia que participe e influya en las decisiones globales para fijar el precio internacional del café”. Afirmaciones hechas en el II Foro Mundial de Productores de Café, por el gerente de la Federación de Cafeteros de Colombia, señalando que los precios deberían ser, mínimo, de US$ 2 dólares/libra, permiten concluir que se hace urgente crear una organización de países productores que:
(1) Defina reglas de exportación del café con precios que recojan los costos de producción y garanticen sostenibilidad económica de los caficultores, y respeto a los consumidores.
(2) Fomente el consumo de café en todo el mundo para generar riqueza para todos.
(3) Tener inventarios estratégicos en los países productores, que aseguren abastecimiento continuo, de tal forma que mitiguen las oscilaciones del precio en caso de que ocurran eventos climáticos adversos y,
(4) Planear, la producción mundial, de acuerdo con crecimiento/aumento del consumo.

La organización deberá estar integrada por naciones productoras, y buscará que las multinacionales remuneren el trabajo de los caficultores con precios dignos y estables.
Señores presidentes, ayuden a las comunidades de caficultores a construir un mundo mejor, ese es el camino que nos da esperanza y dignidad.

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